Enseñanzas de Jesús (III)

Mt 24, 29-51

Inmediatamente después de esa tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no irradiará su resplandor; las estrellas caerán del cielo y los ejércitos celestes temblarán. Entonces aparecerá en el cielo el estandarte del Hijo del Hombre.

Jesús nos sigue mostrando signos del fin. Si antes había hablado de la tierra, ahora habla del cielo. Toda la realidad creada llega a su acabamiento manifestando así que ha llegado el tiempo definitivo. El signo de este estandarte manifiesta, probablemente, al Hijo del hombre mismo.

Todas las razas del mundo harán duelo y verán al Hijo del Hombre llegar en las nubes del cielo, con gloria y poder grande. Enviará a sus ángeles a reunir, con un gran toque de trompeta, a los elegidos de los cuatro vientos, de un extremo a otro del cielo.

Lo último en desaparecer será esta obra creada, la tienda en que habitamos cada día. En la hora de la desolación final, desaparecerá la tierra tal como la conocemos. Será el fin de esta morada de los hombres. Entonces, cuando haya llegado el fin… será el comienzo: la llegada triunfante del Hijo para reinar entre los suyos para siempre.

Este fin que está aconteciendo, todos podrán reconocerlo –todas las razas del mundo-, lo que manifiesta la potencia y la victoria del Hijo. El Hijo, al venir, en primer lugar reúne a su ejército: esos elegidos de todas partes del mundo que ha sido probados en el tiempo de tribulación son ahora llamados para reinar con su Señor victorioso.

Aprended el ejemplo de la higuera: cuando las ramas se ablandan y brotan las hojas, sabéis que está cerca la primavera. Lo mismo vosotros, cuando veáis que sucede todo eso, sabed que el fin está cerca, a las puertas.

Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso. Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Quizá estás pensando que esto que estás diciendo va a pasar dentro de mucho tiempo. Y Jesús, ¡parece que te ha adivinado el pensamiento!, vuelve a darte, como al principio, un detalle humilde, el de la higuera, para decirnos que aprendamos a mirar: lo que sucede con la higuera está representando lo que sucede en la historia. Y escuchamos, literalmente: Lo mismo vosotros, cuando veáis que sucede todo eso, sabed que el fin está cerca, a las puertas. Si Jesús nos dice que el fin está cerca y queremos aprender de él, rechacemos a lo que dice nuestra lógica –hasta ahora no ha pasado nada-, y creamos a lo que dice Jesús.

Contra lo que pensamos normalmente, todo pasa… pero mis palabras no pasarán. Nosotras pensamos que es al revés: luchamos por todo eso que pasa, porque las palabras de Jesús “se nos pasan”. En esta hora se nos insta a cambiar de registro –convertirnos- para mirar según la verdad: ¿qué radicalidad, no conceptual sino existencial, concreta, tienen en tu vida las palabras de Jesús? ¿Qué crédito das a otras palabras, a otros hechos (esos hechos temibles de los que hablábamos antes, como el paro, la crisis, la violencia, etc.)?

Aunque nos parece que nuestra vida está en manos de los que amamos, o de nuestros jefes o de los que conocen nuestros secretos; aunque pensemos que está en manos de los médicos o de los políticos o de la tecnología o de la informática… todo eso pasa. Nuestra vida está en manos de Dios, y se hace más verdadera en la medida en que vivimos de esta verdad.

Esta verdad se vive desde una actitud existencial constante, permanente, amorosamente radical: la vigilancia. La vigilancia que ha visto dónde se juega la vida en verdad y se entrega, en adelante y no de modo confuso y global sino concreto, en el día a día, a responder desde esa verdad que se le ha revelado y que, si es fiel y cree, se seguirá manifestando.

A continuación nos da, además, una nueva indicación acerca del fin: Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso. Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Este anuncio del fin se pronuncia en dos sentidos. Por un lado, se refiere al “fin final”, cuando todo termine y Dios sea, por fin, todo en todos. Nos hace falta ensanchar hasta este extremo el horizonte para recordar cuál es la verdadera perspectiva de nuestra vida.

En cada generación hay signos del fin, y en cada generación hay elegidos que se mantienen fieles.

En cuanto al día y a la hora, no los conoce nadie, ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solo los conoce el Padre. La llegada del Hijo del Hombre será como en tiempos de Noé: en [aquellos] días anteriores al diluvio la gente comía y bebía y se casaban, hasta que Noé se metió en el arca. Y ellos no se enteraron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será la llegada del Hijo del Hombre. Estarán dos hombres en un campo: a uno se lo llevarán, al otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán, a la otra la dejarán. Así pues, velad, porque no sabéis el día que llegará vuestro Señor.

Tened presente que si el amo de la casa supiera a qué hora iba a venir el ladrón, estaría en vela y no le dejaría asaltar su casa. Lo mismo vosotros, estad preparados; porque a la hora en que menos penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Nos cita muchos ejemplos de que esto se ha dado ya: el de tiempos de Noé en la Biblia, y el de tantas y tantas situaciones particulares en que a uno le llega la hora y a otro no; a una le llega en un momento, y a otra más tarde. Esta constatación, que a nosotros nos podría llevar al temor o a la inseguridad, no es así como ha de ser entendida: puesto que sabes que va a pasar esto, mantente en vela.

Quizá ya estás cansado de vivir, quizá la vida se hace muy dura, quizá no quieres que llegue la muerte. Todo eso son tus modos particulares de mirar, que han de ser contrastados con el único Hecho cierto: estad preparados; porque a la hora en que menos penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Portaos como el criado fiel y sensato, a quien el amo pone al frente de su servidumbre para que les dé de comer a su debido tiempo. Dichoso ese criado si, al llegar su amo, lo encuentra haciendo lo que debe. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Sin embargo, si ese criado es malo y piensa: “Mi amo tarda”, y se pone a golpear a sus compañeros y a comer y a beber con los borrachos; cuando su amo llegue, el día en que menos lo espera y a la hora en que menos piensa, le castigará con todo rigor y le tratará como se merecen los hipócritas. Entonces llorará y le rechinarán los dientes.

En esta lógica evangélica que hemos de ir haciendo nuestra, la figura humilde del criado fiel nos ilumina sobre el modo de la vigilancia que se nos llama a vivir.

Imagen: Nordwood Themes, Unsplash

Deja aquí tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

¿Te apuntas?

Descubre los 5 pasos que hacen falta para acceder a tanta riqueza que creías vetada para ti. 

Apúntate a la lista de correo y descárgate el ebook gratuito

mientrasnotengamosrostro.es te informa que los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Teresa Iribarnegaray (mientrasnotengamosrostro.es) como responsable de esta web.
La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicito es para gestionar el alta a esta suscripción y remitir boletines periódicos con información y oferta prospectiva de productos o servicios propios.
Legitimación: Consentimiento del interesado.

Como usuario e interesado te informo que los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de ActiveCampaign (proveedor de email marketing de Mientrasnotengamosrostro.es) dentro de la UE. Ver política de privacidad de ActiveCampaign. (https://www.activecampaign.com/es/legal/privacy-policy).
El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no atender pueda tu solicitud.
Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en mailto: inater3@gmail.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en mi página web: https://www.mientrasnotengamosrostro.es, así como consultar mi política de privacidad.