En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
1 Sobre la carne inmolada a los ídolos, es cosa sabida que todos tenemos conocimiento. Pero el conocimiento infla mientras que el amor edifica.2 Si alguien cree conocer algo, aún no lo conoce como se debe conocer.3 En cambio, si uno ama a Dios, es conocido por Dios.4 En cuanto a comer carne sacrificada a los ídolos, sabemos que no existen los ídolos del mundo, que Dios es uno solo.5 Aunque existiesen en el cielo o en la tierra los llamados dioses, y hay muchos dioses y señores de ésos,6 para nosotros existe un solo Dios, el Padre, que es principio de todo y fin nuestro, y existe un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y también nosotros.7 Pero no todos poseen este conocimiento. Algunos, acostumbrados a la idolatría, comen la carne como realmente sacrificada a los ídolos, y su conciencia débil se contamina.8 No es la comida lo que nos acerca a Dios: nada perdemos si no comemos, nada ganamos si comemos.9 No obstante, tened cuidado para que esa libertad vuestra no sea tropiezo para los débiles.10 Pues si uno te ve a ti, que tienes conocimiento, recostado en un templo idolátrico, ¿no se animará su conciencia débil a comer carne sacrificada a los ídolos?11 Y así por tu conocimiento se pierde el débil, un hermano por quien el Mesías murió.12 De ese modo, pecando contra los hermanos y sacudiendo su conciencia débil, pecáis contra el Mesías.13 En conclusión, si un alimento escandaliza a mi hermano, no comeré jamás carne, para no escandalizar al hermano. 1Cor 8, 1-13
Tenemos aquí otra situación de discernimiento que está inquietando a los corintios. En este caso, una situación derivada de la antigua dependencia del paganismo del que la mayoría de ellos proceden. El conocimiento, conocimiento cristiano en este caso, afirma claramente y con verdad que todo lo que han conocido antes, no son dioses. Por tanto, comer la carne de las víctimas sacrificadas a esos dioses paganos, no es nada, y si la comes, no estás profanando nada porque nada es.
Pero hay otros miembros de la comunidad, cuya conciencia es más débil o que no pueden vivir aún de ese conocimiento, que quedan contaminados al ver estas acciones de los “fuertes”.
El criterio de Pablo es claro: el conocimiento infla mientras que el amor edifica. Una vez que Pablo nos lo explica, lo vemos claro. Si el amor está en la cúspide de nuestro modo de discernir y de actuar, además de vivir traduciendo la certeza del Amor de Dios en nuestra vida, contemplaremos la realidad desde ahí. Por el contrario, si, llenos de nosotros mismos, nos aferramos al conocimiento para juzgar la realidad desde ahí, nos imponemos a los hermanos y oscurecemos la Palabra de Dios que, a través de Pablo, nos dice qué es absoluto y qué es relativo: si un alimento escandaliza a mi hermano, no comeré jamás carne, para no escandalizar al hermano.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Mike Kenneally, Unsplash
