En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
No lo escribo para que ahora me los reconozcáis –¡más me valdría morir!–: nadie me quitará esta gloria.16 Anunciar la Buena Noticia no es para mí motivo de orgullo, sino obligación que me incumbe. ¡Ay de mí si no la anuncio!17 Si lo hiciera por propia iniciativa, recibiría mi salario; si no es por mi voluntad, es que me han confiado una administración.18 ¿Cuál será, pues, mi salario? Anunciar de balde la Buena Noticia sin hacer uso del derecho que su anuncio me confiere.19 Siendo del todo libre, me hice esclavo de todos para ganar a los más posibles.20 Con los judíos me hice judío para ganar a los judíos; con los sometidos a la ley, como si yo lo estuviera, –aunque no lo estoy– para ganar a los sometidos a la ley.21 Con los que no tienen ley, como si yo no la tuviera –aunque no rechazo la ley de Dios, pues estoy sometido a la del Mesías–, para ganar a los que no tienen ley.22 Me hice débil con los débiles para ganar a los débiles. Me hice todo a todos para salvar como sea a algunos.23 Y todo lo hago por la Buena Noticia, para participar de ella.24 ¿No sabéis que en el estadio corren todos los corredores, pero uno solo recibe el premio? Pues corred vosotros para conseguirlo.25 Los que compiten se controlan en todo; y ellos lo hacen para ganar una corona corruptible, nosotros una incorruptible.26 Por mi parte, yo corro, no a la ventura; lucho, no dando golpes al aire;27 sino que entreno mi cuerpo y lo someto, no sea que, después de proclamar para otros, quede yo descalificado. 1Cor 9, 15b-27
Después de haber defendido, en la primera parte del capítulo, su modo de ser apóstol, de iluminarlo a la luz de la misión que Dios le ha confiado, en esta segunda parte Pablo nos hablará del modo como lo vive. Su salario, el que va a motivar sus acciones, es Anunciar de balde la Buena Noticia sin hacer uso del derecho que su anuncio me confiere. Ha renunciado al derecho de todos los apóstoles del que habla en la primera parte, y aquí nos dice por qué lo ha hecho así: porque esta Buena Noticia que se ve llamado a anunciar, pues es la misión que ha recibido, le libera también para encontrar el modo del anuncio. En frases vibrantes transmite su pasión por todos, por cada uno: Siendo del todo libre, me hice esclavo de todos para ganar a los más posibles. Esta libertad le hace no poseerse o no poseer algún modo de evangelizar, sino que esta libertad le permite adaptarse a aquellos a los que quiere anunciar en cada ocasión: judíos, o sometidos a la ley o sin ley, o débil… me hice esclavo de todos para salvar como sea a algunos.
No hay un modo propio de Pablo según el cual se puede acercar a unos y a otros no. Ha intentado, por la gracia de Dios, reflejarlo en esto también, asemejándose a todos por hacer llegar a los más posibles la Buena Noticia.
Este es su anhelo, esta es su meta, por la cual corre y se entrena: para que la Buena Noticia que anuncia a los demás se encarne en su vida.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te mueve a vivir. Ten presente, también, el pedir por las hermanas y hermanos a los que llegará la bendición a través de ti.
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