En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
14 Así pues, queridos míos, huid de la idolatría.15 Hablo a gente entendida, juzgad por vosotros mismos.16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre del Mesías? El pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo del Mesías?17 Uno es el pan y uno es el cuerpo que todos formamos pues todos compartimos el único pan.18 Fijaos en los israelitas de raza: los que comen las víctimas sacrificadas, ¿no están en comunión con el altar?19 ¿Qué intento decir? ¿Que las víctimas idolátricas son algo o que los ídolos son algo?20 En absoluto. Pero, como los sacrificios de los paganos se ofrecen a demonios y no a Dios, no quiero que entréis en comunión con los demonios.21 No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios.22 ¿Acaso queremos provocar celos al Señor?, ¿somos más fuertes que él?23 —Todo está permitido, decís; pero no todo conviene.
—Todo está permitido. Pero no todo edifica.24 Nadie busque su interés, sino el del prójimo.25 Comed todo lo que se vende en la carnicería sin hacer problema de conciencia,26 pues del Señor es la tierra y cuanto contiene.27 Si os invita un pagano y aceptáis, comed de todo lo que os sirva sin hacer problema de conciencia.28 Pero si alguien os avisa: es carne sacrificada, no comáis, en atención al que os ha avisado y a la conciencia.29 No me refiero a la propia conciencia, sino a la del otro.
¿Cómo?, ¿va a ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena?30 Si yo participo con acción de gracias, ¿por qué me van a censurar por aquello que doy gracias?31 Pues bien, ya comáis o bebáis o hagáis lo que sea, hacedlo todo para gloria de Dios.32 No deis motivo de escándalo ni a judíos ni a griegos ni a la Iglesia de Dios.33 Haced como yo que intento agradar a todos, no buscando mi ventaja sino la de todos, para que se salven. 1Cor 10, 14-33
Después de mostrar a los israelitas la situación general de los que se alejan de Dios aunque crean estar cerca de él, Pablo concreta esta “cercanía” aparente en la realidad de idolatría en que están cayendo los corintios, que van a celebrar la eucaristía sin contemplar la realidad de lo que la Eucaristía es, comunión con el cuerpo y la sangre del Mesías y por tanto, comunión entre los hermanos. En este caso, comunión con Dios que, si bien sabe que los dioses paganos no son nada, se apropia de ese saber y participa de esas mesas paganas no solo sabiendo que no son nada, sino también cuando a alguna persona, y aquí se incluye también a los paganos, que te avisa: es carne sacrificada.
El motivo de esta prohibición es que nosotros, puesto que Cristo ha muerto por todos, también nosotros hemos de morir a nuestra libertad de conciencia por los demás: ya comáis o bebáis o hagáis lo que sea, hacedlo todo para gloria de Dios.32 No deis motivo de escándalo ni a judíos ni a griegos ni a la Iglesia de Dios. Actuando así, el motivo de la propia actuación será el que manifiesta al mismo Cristo, que nos ha hecho pan y sangre suyos muriendo a sí mismo. Si vivo haciendo mi voluntad, vivo para mí y no para aquellos que podrían escandalizarse, lo que manifestaría que no vivo unida a Dios, sino a los ídolos (al ídolo que he hecho de mí, en este caso).
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te mueve a vivir. Ten presente, también, el pedir por las hermanas y hermanos a los que llegará la bendición a través de ti.
Imagen: Yevheni Deshko, Unsplash
