En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
17 En cualquier caso, cada uno proceda como le asignó el Señor, como le llamó Dios. Ésta es mi norma en todas las Iglesias.18 ¿Te llamaron estando circuncidado? No lo disimules.
¿Te llamaron estando sin circuncidar? No te circuncides.19 Ser circunciso o incircunciso no cuenta; lo que cuenta es cumplir los mandamientos de Dios.20 Cada uno permanezca en el estado en que fue llamado.21 ¿Te llamaron siendo esclavo? No te importe, aunque si puedes emanciparte, aprovéchate.22 El que fue llamado por el Señor siendo esclavo es liberto del Señor; el que fue llamado siendo libre es esclavo del Mesías.23 Os compraron pagando un precio: no seáis esclavos de hombres.24 Cada uno, hermanos, permanezca ante Dios en el estado en que fue llamado. 1Cor 7, 17-24
El criterio general de discernimiento, nos enseña Pablo, es la Palabra de Dios. Aquí lo explicita claramente, después del desarrollo anterior: En cualquier caso, cada uno proceda como le asignó el Señor, como le llamó Dios. Sea que te llamaron estando circuncidado, esclavo o cualquier otra circunstancia (aquí podemos poner aquellas por las que nosotros nos dolemos a veces de eso que nos marca hasta el presente en nuestro deseo de respuesta al Señor), no niegues nada de eso que has vivido, que en realidad, no importa. Lo que importa, dice Pablo a los corintios y a nosotros, es cumplir los mandamientos de Dios. Se trata de ir abriéndonos a vivir desde el hoy de Dios, y no desde lo que vivimos en el pasado. Vivirnos sometidos del modo que sea a nuestro pasado, querer fijarlo o dejarnos dominar por él es un modo de permanecer en lo viejo, sin abrirnos a lo nuevo, a lo inmenso que es que Jesús ha entregado su vida por nosotros.
En cambio, vivir de fe es vivir de lo que se nos ha revelado en Cristo: Os compraron pagando un precio: no seáis esclavos de hombres. Sabemos que es esclavitud el vernos atados a lo que fue, a lo que hubiéramos querido que fuera, a lo que nos sigue sometiendo a pesar del tiempo… cuando es la gracia de Cristo, su amor que ha vencido a la muerte, lo único capaz de rescatarnos de la esclavitud.
Solo el poner los ojos en Jesús, en su amor salvador que ha vencido sobre la muerte y sobre todas nuestras muertes hace posible responder a Dios.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Moritz Knoringer, Unsplash
