En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
1 Se oye que entre vosotros se da un caso de inmoralidad que no se da ni entre los paganos: uno convive con la mujer de su padre.2 Y vosotros tan orgullosos, en vez de apenaros, de modo que sea expulsado de la comunidad el que comete esa acción.3 Lo que es yo, ausente corporalmente, pero presente en espíritu, ya tengo sentenciado, como si estuviera presente, al que comete tal delito:4 Reunidos en nombre de nuestro Señor Jesús vosotros con mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús,5 entregad a ese individuo a Satanás para mortificar su sensualidad, de modo que el espíritu se salve el día del Señor Jesús.6 No es razonable vuestro orgullo. ¿No sabéis que una pizca de levadura fermenta toda la masa?7 Extirpad la levadura vieja para ser una masa nueva, puesto que sois ázimos, ya que nuestra víctima pascual, el Mesías, ha sido inmolado.8 Por consiguiente, celebremos la fiesta no con vieja levadura, levadura de maldad y perversidad, sino con ázimos de sinceridad y verdad.9 Ya os escribí en mi carta que no os juntéis con gente inmoral.10 No me refería en general a gente inmoral de este mundo, a los avaros, explotadores e idólatras. De ser así, tendríais que haber salido del mundo.11 Concretamente os escribí que no se juntarais con uno que lleva el nombre de hermano y es inmoral, avaro, explotador, idólatra, difamador o borracho. Con ése, ¡ni coman!12 Pues, ¿me toca a mí juzgar a los de fuera? ¿No juzgáis vosotros a los de dentro?13 A los de fuera los juzgará Dios. Expulsad al malvado de entre vosotros. 1Cor 5, 1-13
A veces leemos este caso de discernimiento como un juicio que viene impuesto, por Pablo en este caso, y del que no entendemos nada. Sin embargo, necesitamos discernir, y esta situación (encontraremos más en esta carta), nos advierte de la necesidad de discernir para vivir al modo de Dios, y también de nuestras reacciones en casos semejantes.
A Pablo le han hablado de que hay un hombre de la comunidad que vive con la mujer de su padre, y también que la comunidad no ha hecho ni dicho nada ante esta situación. Esto lo conocemos bien: a veces decimos que es por respeto, a veces criticamos a la espalda, a veces decimos que cada uno tendrá que mirar por lo suyo… el caso es que queremos vivir como cristianos y cerramos los ojos ante una situación así.
¿Qué hace Pablo, en cambio? Pablo quiere vivir y ayudarnos a vivir al modo de Jesús, que siempre vive unido al Padre. Jesús, que es la Verdad y nos ha mostrado la verdad a la hora de vivir. Que es la Verdad, como hemos visto en su vida, y en su pasión y su muerte.
A esta luz podemos ver que lo que hace Pablo es denunciar el pecado como pecado, ese del que Jesús nos ha rescatado, de modo que nos abramos a vivir una vida nueva.
Los miembros de la comunidad lo hacen porque creen en Cristo, y saben que el pecado mata y que Jesús lo ha vencido. Lo hacen por salvar a su hermano, denunciando su pecado como ha dicho Jesús (Mt 18, 19), de modo que, como también dice Pablo, el espíritu se salve el día del Señor Jesús.
Como ves, el discernimiento, que parte de la salvación en Cristo, nos da luz para denunciar el pecado que nos mata, personal y comunitariamente.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Daniel Lincoln, Unsplash

Me parece muy importante que se ejerza el discernimiento tanto a nivel personal como comunitario para sacar a la luz y extirpar de raíz el pecado que se da en la comunidad o en cada uno de nosotros.también Jesús nos lo dice en el evangelio lo de amonestar al hermano,En privado,con testigos y finalmente en comunidad.