En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
1 Pero, ¿no soy libre?, ¿no soy apóstol?, ¿no he visto a Jesús Señor nuestro?, ¿no sois vosotros mi tarea al servicio del Señor?2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros lo soy. El sello de mi apostolado para el Señor sois vosotros.3 Mi defensa ante los que me juzgan es ésta:4 ¿No tenemos derecho a comer y beber?,5 ¿no tenemos derecho a hacernos acompañar de una esposa cristiana como los demás apóstoles, los hermanos del Señor y Cefas?,6 ¿o somos Bernabé y yo los únicos que no tenemos derecho a prescindir del trabajo?7 ¿Quién ha servido como soldado a sus propias expensas?, ¿quién planta una viña y no come sus frutos?, ¿quién cuida de un rebaño y no se alimenta de su leche?8 Mi argumento no es meramente humano, también la ley lo dice;9 en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla.
¿Acaso se ocupa Dios de los bueyes?,10 ¿no lo dice más bien para nosotros? Así es, por nosotros está escrito: con esperanza ha de labrar el labrador y trillar el trillador, con la esperanza de cosechar.11 Si nosotros sembramos en vosotros lo espiritual, ¿será excesivo que cosechemos lo corporal?12 Si otros disfrutan de ese derecho sobre vosotros, ¿por qué no más nosotros?
Sin embargo, no hicimos uso de tal derecho, antes bien aguantamos todo para no poner obstáculos a la Buena Noticia del Mesías.13 ¿No sabéis que los ministros del culto comen de los dones del templo y los que atienden al altar participan de los dones del altar?14 Del mismo modo el Señor dispuso que los que anuncian la Buena Noticia vivan de su anuncio.15 Pero yo no he hecho uso de ninguno de esos derechos. 1Cor 9, 1-15a
En esta ocasión, Pablo responde a una cuestión que, por lo que se ve, confunde o enfrenta a los corintios. Pablo defiende su ser apóstol por los criterios que definen a este: haber visto al Señor, estar entregado al evangelio en una comunidad, la corintia en este caso. Los que se oponen a él o dudan de su apostolado no lo hacen apoyándose en los motivos que definen al apóstol, sino en el hecho de que su ser apóstol no recibe de la comunidad lo que otros apóstoles reciben para mantenerse.
Después de dejar claro que no es su ser apóstol lo que está en cuestión, se ocupa del argumento que percibe que estorba a esos que le juzgan. A ello dedicará el resto del capítulo.
Pablo es consciente de que podría hacer esto que hacen los demás. Lo argumenta con textos de la escritura y con otros de la costumbre. Ahora bien, sabiendo que tendrían derecho, Bernabé y él, a percibir, a cosechar un salario, un sostén por ello.
Sabiendo que es un derecho, sin embargo han renunciado a ello por un motivo que es mayor que el derecho: el evangelio. Su motivo es la voluntad de aguantarlo todo para no poner obstáculos a la Buena Noticia del Mesías. Por ello, Pablo y Bernabé se mantienen a sí mismos para poder así anunciar el evangelio sin trabas.
De nuevo, Pablo nos muestra que el discernimiento ilumina la realidad. La realidad es que el evangelio, la Buena Noticia de Dios, ilumina todas las situaciones que el apóstol tiene que vivir y el modo como las vive.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Nathan Dumlao, Unsplash
