En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
1 Procuren alcanzar ese amor, y aspiren también a los dones espirituales, sobre todo al de la profecía.
2 Porque aquel que habla un lenguaje incomprensible no se dirige a los hombres sino a Dios, y nadie le entiende: dice en éxtasis cosas misteriosas.
3 En cambio, el que profetiza habla a los hombres para edificarlos, exhortarlos y reconfortarlos.
4 El que habla un lenguaje incomprensible se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la comunidad.
5 Mi deseo es que todos ustedes tengan el don de lenguas, pero prefiero que profeticen, porque el que profetiza aventaja al que habla un lenguaje incomprensible. A no ser que este último también interprete ese lenguaje, para edificación de la comunidad.
6 Supongamos, hermanos, que yo fuera a verlos y les hablara en esa forma, ¿de qué les serviría, si mi palabra no les aportara ni revelación, ni ciencia, ni profecía, ni enseñanza?
7 Sucedería lo mismo que con los instrumentos de música, por ejemplo, la flauta o la cítara. Si las notas no suenan distintamente, nadie reconoce lo que se está ejecutando.
8 Y si la trompeta emite un sonido confuso, ¿quién se lanzará al combate?
9 Así les pasa a ustedes: si no hablan de manera inteligible, ¿cómo se comprenderá lo que dicen? Estarían hablando en vano.
10 No sé cuántos idiomas diversos hay en el mundo, y cada uno tienen sus propias palabras.
11 Pero si ignoro el sentido de las palabras, seré como un extranjero para el que me habla y él lo será para mí.
12 Así, ya que ustedes ambicionan tanto los dones espirituales, procuren abundar en aquellos que sirven para edificación de la comunidad. 1Cor 14, 1-12
El texto para hoy es, como vemos, 1 Corintios 14, 1-12. Veníamos hablando del amor en el capítulo 13, y ahora nos dice, enlaza con él.
Nos ha dicho que el amor está por encima de todo, por eso al amor hay que aspirar por encima de todo y hay que buscarlo con todas las fuerzas. Pero no hay que negar también los dones espirituales si uno los ha recibido. Solo que después del recorrido que hemos hecho sabemos que los dones han de estar sometidos al amor. Y entonces aquí les va a dar a los Corintios una enseñanza acerca del amor. Por eso les dice, y nos dice: aspiren también a los dones espirituales, sobre todo al de la profecía.
Y explica por qué. Porque aquel que habla un lenguaje incomprensible no se dirige a los hombres sino a Dios y nadie le entiende. Dice en éxtasis cosas misteriosas. En cambio el que profetiza habla a los hombres para edificarlos, exhortarlos y reconfortarlos. El que habla un lenguaje comprensible se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la comunidad.
Nos había dicho Pablo que los dones, todos, son en favor de los demás, todos son para el servicio de la comunidad, y vuelve a insistir en ello. Y en la comunidad se habla para la comunidad.
Esto nos queda muy claro después de estar casi terminando la primera carta a los Corintios, viendo cuánto nos enseña Pablo con estos dones tan enormes que ha recibido. Y después nos ponen, después de decirnos, imaginaos que yo voy a la comunidad y no os aporto nada. ¿De qué os sirve mi don de lenguas? Y pone el mismo ejemplo con una flauta o con una cítara. Nos dice Pablo que por tan preciosos instrumentos que sean, si no suenan claro y a las personas de la comunidad no les llega, ¿para qué les sirve? Si la trompeta emite un sonido confuso, ¿quién va a ir al combate? Quien escucha la flauta pero no entiende las notas, pues no sabe qué melodía están tocando. Entonces hay que hablar de manera inteligible en favor de la comunidad, porque ya hemos dicho al principio que los dones son en favor de la comunidad.
Dios nos ha dado una serie de dones que hemos de vivir para darlos. En el capítulo 12 se nos decía de modo general, y ahora se les dice, y se nos dice, de modo concreto. Los dones que has recibido (¡muchos, muchísimos!), has de vivirlos en favor de otros, de muchos, de tal manera que tu corazón se abra a amar por medio de esos dones. Y quizá haya dones que hayas recibido que solo puedan expresarse cuando hay un intérprete, y mientras no lo hay, será lo mejor que te dirijas a Dios, por medio de ese don, desde lo profundo de tu espíritu. Todos los dones son para el servicio del cuerpo, y por lo tanto, han de orientarse hacia la comunidad, tanto cuando se expresan visiblemente hacia ella como en las demás ocasiones.
Esto es lo que nos está enseñando Pablo hoy y seguro que nos sirve para que esos dones que tenemos deseemos vivirlos en favor de la comunidad, primero el amor y desde el amor vivir los dones y utilizarlos en favor de otros. Y entonces nos da unos criterios, una enseñanza de cómo hay que emplear y valorar los dones. ¡Que te hagan mucho bien!
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Demi de Herrera, Unsplash
