En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita:
En esta ocasión vamos a comentar el final del capítulo 14, 26-30. Llegamos así a la conclusión de este capítulo 14 en el que se nos está enseñando cómo usar los dones que hemos recibido sabiendo que por encima de todos está el amor. Escuchamos a Pablo.
26 Hermanos, ¿qué conclusión sacaremos de todo esto? Cuando se reúnen, uno puede cantar salmos, otro enseñar, o transmitir una revelación, o pronunciar un discurso en un lenguaje incomprensible, o dar la interpretación del mismo. Que todo sirva para la edificación común.
27 ¿Se tiene el don de lenguas? Que hablen dos, o a lo sumo tres, y por turno, y que alguien interprete.
28 Si no hay intérprete, que se callen y que cada uno hable consigo mismo y con Dios.
29 Con respecto a los profetas, que hablen dos o tres y que los demás juzguen lo que ellos dicen.
30 Si algún otro asistente recibe una revelación, que se calle el que está hablando. 1Cor 14, 26-30
Esta certeza, tantas veces repetida, de que todo es en favor de los demás hemos de tenerla siempre sumamente presente. Su insistencia nos hace caer en la cuenta de que puesto que el principal de todos los dones que hemos recibido es el amor, entonces el amor tiene que reinar en estas reuniones en la comunidad, y sobre todos los dones y el empleo que hacemos de ellos. Para ello, nos dice Pablo, incluso lo que quiero hacer para edificación común tiene que estar organizado en lo concreto de la asamblea con inteligencia, como se nos decía la semana pasada, tiene que estar organizado en la asamblea de manera que también no sólo que los contenidos, es decir, los dones de profecía o de lenguas o de interpretar, estén en favor de la comunidad, sino que la forma, es decir, que hable uno y luego otro y no todos a la vez, o que si uno ha recibido una revelación el otro se calla para escuchar al que ha recibido una revelación de Dios..
Este de que incluso la forma y no sólo el contenido, todo esté organizado con inteligencia en favor de la comunidad, es un modo concreto de articular los dones una vez que primero hemos conocido que el modo del que se busca a sí mismo no es el modo, sino que todos formamos parte de un cuerpo y los miembros débiles son iguales que los fuertes y los miembros que te parecen más despreciables son, a los ojos de Dios tan preciosos como lo que tú aprecias más.
Después nos ha hablado de esa primacía del amor y después nos dice en la forma y en el contenido todo queda sometido a la edificación común. Ojalá esta culminación, esta enseñanza que Pablo nos ha trae hoy como colofón del capítulo 14 te haga mucho bien y te permita ver de qué manera tan concreta ese discernimiento enorme que ha hecho a lo largo de los tres capítulos, da lugar en una enseñanza muy práctica, muy para todos los días que es luz de Dios es para vivir.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
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