En estas entradas vamos a recorrer el capítulo 14 del evangelio de Lucas. Y dentro del c. 14, estamos atendiendo a este contraste: el que se da entre nuestro modo de mirar y el modo desde el que Jesús, que se ha hecho hombre y nos muestra el camino para ser humanos, ha vivido y nos ha enseñado a vivir.
El modo de vivir que manifiesta la vinculación y la obediencia a Dios. Vamos a reconocerlo en estas entradas.
Observando cómo escogían los puestos de honor, dijo a los invitados la siguiente parábola: – Cuando alguien te invite a una boda, no ocupes el primer puesto; no sea que haya otro invitado más importante que tú y el que os invitó a los dos vaya a decirte que le cedas el puesto al otro. Entonces, abochornado, tendrás que ocupar el último puesto. Cuando te inviten, ve y ocupa el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, sube a un puesto superior. Y quedarás honrado en presencia de todos los invitados. Pues quien se ensalza será humillado, y quien se humilla será ensalzado. Lc 14, 7-11
Desde nuestra mirada humana, esa mirada que nos sale espontáneamente, aquí Jesús está dando un consejo de sabiduría humana. Sin embargo, Jesús nos enseña, como ha dicho a Pedro en el evangelio de Marcos –“piensas como los hombres, no como Dios”- a mirar al modo de Dios.
Así que, además de este consejo humano, Jesús nos está enseñando mucho más. En primer lugar, que hay que conocerse bien a uno mismo. Tener una idea ajustada de nosotros mismos, que nos lleva a humildad, y esa humildad nos va a ubicar mejor en todo: en esta boda, en la vida, ante Dios.
Aquí el objetivo no es la mirada humana, ese consejo de sabiduría, sino que hay algo mucho más grande: Jesús nos ha invitado a participar de su vida, a la relación con él, y si nos conocemos a nosotros mismos, reconoceremos esto y nos abriremos a la propuesta que nos hace. Y para ello es necesario de nuestra parte que haya humildad, para reconocer que la relación verdadera es la que se da entre Su grandeza y nuestra humildad.
Desde aquí aprenderemos a vivir algo mucho más grande que este aprendizaje prudencial y nos abramos a ese mirar al modo de Dios que aquí se refleja.
Deseo que este comentario te ayude a abrirte al modo de Jesús y a dejarte transformar por él.
Imagen: Kritika Hasija, Unsplash
