En estas entradas leeremos el capítulo 21 del evangelio de Lucas. De las muchas cosas que podemos aprender en cada uno de los textos, hay una que es esencial: escuchar esta palabra como Buena Noticia que es, de manera que ilumine y configure nuestra vida al modo de Dios.
En esta entrada y en las que siguen, leeremos la Palabra así, como Buena Noticia.
Alzando la vista observó a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del templo. Observó también, a una viuda pobre que echaba dos monedillas; dijo:
—Os aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos. Porque todos ésos han echado donativos de lo que les sobraba; esta, aunque necesitada, ha echado cuanto tenía para vivir. Lc 21, 1-4
Generalmente, cuando leemos este texto, tenemos dificultades para captar que este texto es Buena Noticia. A nosotros nos sale decir qué mal los ricos, que son tan egoístas; qué buena la viuda, y qué bueno que Jesús se fije en la viuda y la alabe… Estos comentarios revelan, ante todo, nuestra perspectiva. Vamos a intentar, en vez de partir de nosotros, partir de la luz del Espíritu, que ha inspirado estos textos, para poder así ver esa Buena Noticia que ha inspirado el Evangelio.
Para ello, necesitamos caer en la cuenta de que la mirada de Jesús, que es la más amorosa que cabe, es también la más verdadera. Supuesto el amor y la verdad de Jesús, en un momento celebra a esta viuda que ha echado dos moneditas. Hace falta situarse en otro lugar completamente distinto del de nuestros modos (hacia la actitud de los ricos o hacia la viuda, de quienes vemos solo los bienes), sino que Jesús mira al corazón de la persona. La alabanza de la viuda nos revela lo que Jesús ya ha visto: cómo es su corazón.
Y es que hace falta tener un gran amor y un recorrido de escucha del Espíritu bastante profundo para poder, eso que hace Jesús, que en este pequeño gesto de las dos moneditas, le lleva a ver todo lo que hay en su interior.
Esto nos enseña a ver cómo mira Jesús. Esto es Buena Noticia, y nos enseña, como ve Jesús, que mirar en lo profundo del corazón nos permite ver que esta mujer, sin duda después de pasar muchas penalidades, ha llegado a manifestar, en su amor y en su docilidad al Espíritu, un corazón semejante al de Dios. Eso es posible para nuestra vida si somos dóciles al Espíritu. Y eso es Buena Noticia.
Pedimos al Espíritu que ilumine y transforme nuestras vidas, en favor de muchos, a la luz de lo que la Palabra que Dios viene a mostrarnos. Que la lectura de esta Buena Noticia te ayude a reconocerla en otros textos también.
Imagen: Devin Avery, Unsplash
