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Cuando el Espíritu ilumina tu vida

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Jn 15,26–16,4a

 

El evangelio de hoy nos trae el tercero de los cinco anuncios del Paráclito. Todos los anuncios nos hablan de realidades esenciales para vivir, porque es el Espíritu el que nos da lo esencial para vivir. Si quieres, los encontrarás a lo largo de los cc. 14-16 del evangelio de Juan.

En este tercer anuncio nos dice que el Espíritu de Dios, el Espíritu que movía a Jesús -lo que nos enseña que la vida humana se vive desde un espíritu, y este ha de ser el Espíritu de Dios, ahora el mismo Jesús, constituido Señor y Rey, nos lo envía.

Nos dice que este Espíritu es el Espíritu de la verdad, como indican todos los anuncios del Paráclito (lo nombre explícitamente o no, en los cinco anuncios se habla de que el Espíritu de Dios es el Espíritu de la verdad) y nos lleva a ser de la verdad

Y el Espíritu de Dios, que es la verdad, da testimonio de Jesús: eso es ser de la verdad. No decir una verdad en vez de una mentira -que es mejor que lo contrario, pero es un nivel muy pequeño de verdad-, sino testimoniar la verdad que ES y que sostiene la vida: que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, que es la realidad que hemos de vivir en medio de todo.

El Espíritu siempre está dando testimonio de Jesús, y si vivimos unidos a él, a lo que se nos exhorta en los dos anuncios anteriores (los tres que vienen hablan de aquello que, si consentimos, el Espíritu hará en nosotros en favor de Jesús y en favor del mundo), daremos testimonio de Jesús según la verdad.

Según la verdad significa que no daremos testimonio de nosotros -yo soy creyente o yo creo en Jesús-, sino que daremos testimonio de Jesús porque estamos unidos al Espíritu de Dios, que es el que da testimonio.

Y porque el Espíritu de Dios es el Espíritu de la verdad, esa palabra que testimonias es la verdad: la verdad de verdad no es la que dices con tus palabras, sino con tu propia vida. Y esa palabra, como todo lo de Dios, vence, más allá de que nosotros parezcamos vencidos.

El que está unido a Dios puede ser rechazado como ajeno a Dios, puede incluso que nos lleve a la muerte, pero en esta persecución que tiene forma de cruz, vivimos unidos al Padre.

Esa verdad, decíamos, no es solo no decir mentira, sino decir la verdad que ves, vivir de la verdad que ves, y hacerlo así porque estás unida al Espíritu de la verdad que es quien hace que esas verdades nuestras se transformen en vida para nosotros y para el mundo.

Pongamos un ejemplo con el estado de alarma que el Gobierno ha decidido no prolongar. Decir que no me parece bien, o decir que la gente es una inconsciente al salir ahora y juntarse por todas partes, puede tener alguna verdad, pero es la mía, y de hecho no aporta. Si vivo unida al Espíritu de Dios, lo primero que pasa es que no quiero decir mi verdad, sino la suya, y entonces

Igual veo que lo de no salir del estado de alarma escalonadamente es una medida desacertada, pero eso me va a llevar a situarme desde una verdad profunda que puede ser:

  • preocupación por nuestra sociedad y por el modo como reacciona: pero no de ese modo que a mí me sube como juez para denunciar a otros, sino afirmando lo que veo en favor de otros;
  • puede ser súplica a Dios para que nos ampare en lo que viene: pero no es la súplica angustiada de quien pide a Dios porque el mundo se hunde, sino la súplica esperanzada que sabe que Dios está con nosotros en todo, todos los días;
  • puede ser la verdad de actuar con coherencia: la que se concreta en responder en la realidad desde lo que veo en vez de dejarme llevar por el “todos lo hacen”, y lo hace en solidaridad con otros;
  • puede ser decir una palabra de denuncia, pero es una palabra que viene de otra parte: desde un lugar en el que no pretendo tener razón ni mirar desde mí, no pretendo imponerme o que se me oiga, sino sumar, construir juntos, a favor de cuantos sea posible;
  • puede ser la verdad de no cerrar los ojos a lo que veo
  • puede ser no dejarme llevar por la angustia, no dejarme llevar por el empeño, la imposición o la ansiedad, sino que creo en todo momento (o lucho por creer, si me cuesta) que el Espíritu es el que construye la historia y le abro paso a través de mi confianza que no se deja oscurecer por tanto malo que se da en nuestro mundo, sino que ahí mantengo, con obras y de verdad, la confianza en que Jesús está con nosotros siempre y nos abre caminos de vida en medio de nuestras dudas y nuestras puertas cerradas;

… de este modo, vivo lo concreto que es mi modo de interpretar lo del estado de alarma, no apropiándome de si tengo razón o no en lo que veo (que es punto de partida que a esta luz se relativiza y cobra su lugar), sino abriéndome, desde la verdad que veo, y que no sé si es verdad o no, si es vida o no, voy abriéndome al Espíritu de la verdad, que realiza la verdad y hace presente a Jesús a través de la historia.

Así, unid@s al Espíritu, estamos dando testimonio de él. Como hemos dicho al principio, él es la verdad, y da testimonio de Jesús, que es la verdad. Cuando nos unimos a él, nos dejamos llevar, desde lo que vemos, a la verdad que nos va mostrando, y él va realizando en nosotros los modos de decir, de vivir, de poner en marcha y de hacer verdad eso que vemos en medio de la vida. De manera que, más allá de que esa palabra sea demasiado pequeña o demasiado mía, por el hecho de vivirla honestamente unida al Espíritu, él nos va haciendo verdad y nos va trabajando por dentro para hacernos más y más testigos de la verdad a través de las cosas concretas de la existencia, en las que manifestamos, y queremos manifestar a Jesús, que es la Verdad.

 

Imagen: Glitch Lab App, Unsplash

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