Discernir los signos de los tiempos

Se acercaron los fariseos y saduceos y, para tentarlo, le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Él les contestó: [—Al atardecer decís: buen tiempo, pues el cielo está rojo. Por la mañana decís: hoy seguro llueve, pues el cielo está rojo oscuro. Sabéis distinguir el aspecto del cielo y no distinguís las señales de los tiempos.] Esta generación perversa y adúltera reclama una señal; y no se le dará más señal que la de Jonás. Los dejó y se marchó. Mt 16, 1-5

Comencemos por aclarar qué significado tiene esta expresión “signos de los tiempos” tiene en el evangelio de Mateo. Te diré, como nota interesante, que este es el único lugar de la Biblia donde aparece la expresión “signos de los tiempos” es esta perícopa (y después, en el paralelo de Lc 12, 54-56, que sigue a este texto).

Asimismo, conviene aclarar que, en dicha expresión se habla de un tiempo cualitativo y no de un tiempo cuantitativo: el tiempo cuantitativo es el que concibe el tiempo como una sucesión de momentos que pueden ser medidos (segundos, horas, días, años…), mientras que la perspectiva cualitativa se refiere más bien por el significado, por el valor que el tiempo tiene en los planes de Dios. Desde esta perspectiva, es Dios quien determina el signo de cada tiempo, y no nosotros, que hemos de escudriñar algunos signos particulares para reconocer en ellos ese modo de actuar de Dios en cada época.

Así se entiende el paralelismo: lo mismo que para reconocer si va a hacer buen tiempo o si va a llover tenemos que mirar los signos del cielo, así también, para saber cómo está actuando Dios, tenemos que mirar los signos de cada época, de cada tiempo, para saber por dónde está actuando Dios y secundar así su acción.

Para nosotros, por tanto, se revela imperiosa esta necesidad de conocer el “momento justo” para cada una de nuestras acciones, así como el sentido que Dios da a cada una de ellas, y a las de nuestro tiempo, nuestro mundo en su conjunto.

Los fariseos y los saduceos han venido a pedir a Jesús que les mostrara, mediante alguna “señal del cielo”, quién es él. Jesús les remite al signo por excelencia, del que ya hablábamos en una entrada anterior (Mt 12, 38-45, 7 octubre) y que manifiesta que Jesús es el signo definitivo de Dios, el que indica que ya es el tiempo del Reinado de Dios anunciado desde antiguo. Jesús les niega esa “señal del cielo” que le piden con mala intención, y les insta a que miren al signo que es él mismo, en sus palabras y en sus obras salvíficas y sobre todo, en su muerte y resurrección.

En los signos de los tiempos que están ante nosotros tenemos la clave para interpretar la acción de Dios presente en la historia: este es el reto ante el que nos enfrentamos, la demanda a la que somos llamados: la de reconocer a Jesús, hecho hombre entre nosotros, en todos los modos en que se va haciendo presente en la historia a lo largo del tiempo.

Esta exigencia de leer los signos para cada época, tal como hemos visto que hace todo el NT, requiere una mirada abierta a leer la historia en esta clave de discernimiento que busca en cada situación lo que Dios nos puede estar diciendo con ella.  Es decir: en medio de la historia hay signos que nos indican la presencia del Reino de Dios. Y estos signos, siendo primeramente signos propios de cada época (nivel sociológico), son a la vez signos de los tiempos mesiánicos, signos del Reino de Dios, signos de los últimos tiempos (nivel teologal).

¿Qué se mueve en ti al escuchar esta llamada al discernimiento? ¿Te interpela de algún modo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Imagen: Bernard Hermant, Unsplash

6 comentarios en “Discernir los signos de los tiempos”

  1. Gracias Teresa. Tu lectura me trae en primer lugar, la verdad sobre mí misma. La estrechez de mi mirada, el sin darte cuenta, conformarte con lo que se percibe en lo inmediato. Siento que asusta tanto el momento que vivimos, con tantos frentes abiertos a todos los niveles que, sin duda intuyes que algo trae más allá de lo que ves, pero… no me siento capaz de discernir, de ver cómo está actuando Dios en en este sin sentido de acontecimientos. Si, en verdad fuertemente interpelada, sin duda me quedé en el nivel preteologal en esta lectura. Gracias Teresa por llevarme a descenso . Abrazos de luz. Namasté 🙏

    1. Cuánto bien nos hace atrevernos a discernir, María Pilar. Es verdad que cuesta, pero nos ayuda ir más allá. Un abrazo grande, María Pilar

  2. Gracias Teresa por tu comentario de este texto. Creo que nos estas llamando a discernir la presencia de Dios en la historia. Para mí esto que propones suena grande, a invitación y reto que nos estira más alla… con lo que me cuesta discernir sobre la presencia de Dios en mi vida pequeñita :)… Pero entiendo que estamos llamados a esto, a subir la cabeza de nuestra micromundo y mirar el conjunto de las cosas ¿no? Por ejemplo, en medio de esta crisis del coronavirus, hay signos del Reino de Dios, ¿qué nos esta intentado decir Dios con esto? Nos toca pensar sobre ellos y pedir el Espiritu para discernirlos.

    1. Sí, Mónica. Si queremos vivir de verdad, hay que preguntarse por lo que se va dando en la vida, abiertas sobre todo a la palabra que el Espíritu nos dice en medio de todo.
      Y así, en lo pequeño, descubriremos una ocasión de discernir lo grande.

  3. Si, gracias por los comentarios

    A mi me mueve tambien la pregunta de los signos de los tiempos respecto a la crisis sanitaria (y mas q eso!) actual. Para discernir y al tiempo es dificil (imposible?) no dejarse llevar por lo inmediato, por la cantidad de información q nos llega (y mucha de ella necesitamos saber) y nos mantiene en otro nivel, q no es del fondo..

    Y estan los pequeños signos! Las personas q ayudan, el dejarnos ayudar y aconsejar, vivir los limites, escuchar lo q recibimos con criterio..

    Puede ser asi?

    Abrazo!

    1. Sí, Carmentxu! Aunque parezca tan difícil, es posible mantenerse desde el fondo y mirar con lucidez, con confianza, con criterio. Es posible discernir y mantenerse en la luz de Dios que nos muestra lo esencial y nos da fuerzas para permanecer en ello desechando lo que es relativo, secundario, irrelevante… Nos va la vida en vivirlo así!
      Eso sí. Para vivirlo así hay que optar: determinarse a dejar caer las voces que nos dicen otras cosas y escuchar esa voz/luz interior. Y solo a esa. Nos da vida a nosotras, y a muchos…
      Abrazo!

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