En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita: mirando a Jesús para abrirnos a vivir con, por y para Dios, al modo de Jesús.
1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido,
6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
10 Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
11 Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
12 pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor. 1Cor 13
Lo que haremos en estas tres semanas es comentar los tres capítulos (12-13-14) de la carta a los Corintios según la unidad interna que se reconoce en ellos. Después, en el mes de Septiembre, si Dios quiere, los comentaremos en fragmentos más cortos, como venimos haciendo. Deseo que esta visión de conjunto te dé luz.
El camino mejor que Pablo quiere mostrarles es el del don que está por encima de todos los dones: el amor.
Empieza mostrándoles cómo todos los demás dones son nada, comparados con el amor.
Después, empieza a hablar de lo que el amor, en sí mismo, es. Y lo que se nos muestra es que el amor es la forma cotidiana de la cruz. Por este camino, Pablo les muestra el modo como el amor es vida que manifiesta a Dios, para culminar señalándonos que el amor es el único don de Dios que permanecerá hasta la vida eterna.
Desde esta enseñanza suprema dada a los Corintios y también a nosotros, Pablo viene a enseñarles ahora, y a enseñarnos, qué consecuencias tiene esto en la vida de la comunidad.
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