En la primera carta a los Corintios, Pablo nos va a hablar de cómo se vive la vida cristiana después del encuentro con Cristo. Vamos a leerla en esta clave en que ha sido escrita:
13 Por esta razón, el que habla un lenguaje incomprensible debe orar pidiendo el don de interpretarlo.
14 Porque si oro en un lenguaje incomprensible, mi espíritu ora, pero mi inteligencia no saca ningún provecho.
15 ¿Qué debo hacer entonces? Orar con el espíritu y también con la inteligencia, cantar himnos con el espíritu y también con la inteligencia.
16 Si bendices a Dios solamente con el espíritu, ¿cómo podrá el no iniciado decir «Amén» a tu acción de gracias, ya que no entienden lo que estás diciendo?
17 Sin duda, tu acción de gracias es excelente, pero eso no sirve de edificación para el otro.
18 Yo doy gracias a Dios porque tengo el don de lenguas más que todos ustedes.
19 Sin embargo, cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los demás, que diez mil en un lenguaje incomprensible.
20 Hermanos, no sean como niños para juzgar; séanlo para la malicia, pero juzguen como personas maduras.
21 En la Ley está escrito: Yo hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por boca de extranjeros; con todo, ni aun así me escucharán, dice el Señor.
22 Esto quiere decir que el don de lenguas es un signo, no para los que creen, sino para los que se niegan a creer; la profecía, en cambio, es para los que tienen fe.
23 Por otra parte, si al reunirse la asamblea, todos se ponen a hablar en un lenguaje incomprensible y entran algunos que no están iniciados o no son creyentes, seguramente pensarán que ustedes están locos.
24 En cambio, si todos profetizan y entra alguno de esos hombres, todos podrán convencerlo y examinarlo.
25 Así quedarán manifiestos los secretos de su corazón, y él, cayendo de rodillas, adorará a Dios y proclamará que Dios está realmente entre ustedes. 1Cor 14, 13-25
Estamos comentando el capítulo 1 Corintios 14, 13-25, en el que Pablo nos habla de cómo ha de ser el empleo de los dones a la luz del camino mejor, que es el amor, y nos dice lo que acabamos de escuchar, y que tan concreto y valioso nos resulta también hoy. Así es como nos animamos a volver a la Palabra una y otra vez.
Pablo nos habla de poner toda nuestra persona al servicio de los dones espirituales. Es por eso que los dones que hemos recibido hemos de vivirlos al servicio de la comunidad, como se nos viene diciendo. Por ello, sean nuestros dones cuales sean, tienen que estar abiertos a otros, tanto para manifestarlos como para acallarlos (en el caso del don de lenguas y que no haya intérprete para explicar dichas palabras).
Con los dones que hemos recibido, siempre tenemos que estar atentos a los demás, en nombre del amor. Pablo se lo dice a los corintios y se pone a sí mismo de referencia también: tengo don de lenguas más que todos vosotros, pero cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras que se entiendan para que enseñen a los demás que diez mil en un lenguaje que no se entienda.
Y aquí recordamos que a Jesús se le entendía todo, por lo menos sus palabras. Luego, muchas veces no entenderíamos, pero no porque hablara en un lenguaje incomprensible, sino porque nuestro corazón muchas veces está cerrado o porque nuestra inteligencia no se ha iluminado para comprender al modo de Dios. El criterio de que todos los dones que has recibido tienen que ser en favor de los demás y tu don de lenguas en privado tendrá que ser dirigido a Dios, pero en la asamblea tiene que ser en favor de los demás.
Abiertos, incluso, a los no creyentes que vienen a la comunidad, que también forman parte de este nosotros al que hemos de dirigirnos: si habláis un lenguaje de profecía, entonces se admirarán. Porque la profecía dice: a ti te pasa esto, tú estás viviendo esto otro, en tu corazón hay tal y tal. Y entonces uno se da cuenta de que es el mismo Dios el que está hablando y entonces empieza a alabarlo y se convierte a Él que es para todos la salvación.
Abrámonos a esta gracia de Dios que son los dones que nos quiere dar. Aveces no son estos de profecía o el don de lenguas, sino otros menos llamativos… pero todos vienen de Él, y Pablo nos ha dado de modo muy concreto los criterios para vivirlos.
Reconoce aquellos elementos de este fragmento con los que el Espíritu te impulsa a vivir. No dejes de pedir, también, por las hermanas y hermanos que también buscan escuchar a Jesús para vivir de Él.
Imagen: Mike Kenneally, Unsplash
