Cuando la Cuaresma Cambió de Nombre

CUANDO LA CUARESMA CAMBIÓ DE NOMBRE… Y DE ALGO MÁS

Suspiraba por entrar en la Cuaresma.
¡Como en tantas cuaresmas me ocurre!
Sentía necesidad de, con ella, entrar en mí, centrarme…
Soñaba con gozar del desierto, libremente elegido,
lleno de luz, sin ruido y pacificador,
encontrarme en él con mi verdad, mis tentaciones…
y, a la Luz clara de La Verdad, caminar, dejándome llevar por el Espíritu,
al resurgir Pascual.

Con esa esperanza y “mi” empeño, entré en “mi” cuaresma.
Con “mis” sombras, “mis” miedos, “mis” errores y demonios a cuestas…
Y, repentinamente,
la Cuaresma cambió su nombre por el de “Cuarentena”,
y, brutalmente, se volvió más hostil el desierto:
un pequeño y temido gran demonio cubrió de negras nubes su cielo,
me infundió nuevos miedos,
infectó con su sopló más fuerte que los vientos las doradas y cálidas arenas…
Derruyó algunas dunas que proyectaban sombras
anheladas en el tórrido calor del mediodía…
Se borraron los pocos caminos que en el pleno desierto ya me había aprendido…
¡Todos y cada uno de los granos de arena removió el pequeño-gran diablo!

Pero…
grano a grano, la arena va cayendo y vuelve al suelo…
y forma nuevas dunas y a sus pies sombras nuevas…
y marca nuevos pasos entre ellas…
Tendré que descubrir, elegir y aprender nuevos caminos,
mirármelos de frente… ¡y echar a andarlos!
Un tiempo, un caminar en esperanza, al viento del Espíritu,
¡¡hacia la Pascua!! ¡¡QUE LA PASCUA SERÁ!!
¡Será Pascua más GLOBAL y más PLENA!

Es esta una cuaresma no buscada
que quiero hacerla mía no por puños, sino por acogida,
que es esta una cuaresma -más que nunca, quizá- en la que hay que dejarse convertir,
por nueva, sorprendente, distinta…, porque nunca la hubiera planeado yo así…
¿He dicho hacerla mía? Pues hoy –si cabe, más que nunca-
mi Pascua no será si no es en compañía…
Podemos resurgir de esta cuaresma personas nuevas,
con esa novedad que trae la Pascua,
con esa novedad que busca –sí- contagiarse y provocar
que nazcan pueblos nuevos, sociedades nuevas…
Y es que al final de este extraño camino, y a pesar del pequeño-gran diablo,
¡sí o sí, nos espera la PASCUA!

Tal vez no oigamos ni gritemos aleluyas, ni adornemos de ritos y signos el momento…
Los gritos y clamores, en signos y ritos nuevos,
-muchos desde el silencio y sin pretenderlo-
surgen, sin más, de nuestro hoy tal cual está,
que, aun sin saberlo, son anhelos vitales de un resurgir pascual.
¡Será Pascua en su esencia, en origen!,
que a fin de cuentas,
el gran misterio, la gran novedad, la explosión pascual,
se produjo en la oscura soledad de un sepulcro,
donde habitó la muerte…
Lo demás, vino luego…
Cuaresma o cuarentena, al final del camino es Pascua lo que espera.
No menos Pascua.
No Pascua a medias…
En medio de la noche de este extraño tiempo nuestro,
¡explotará la Pascua GLOBAL!
¡La Pascua TOTAL!
Si no la malogramos…,
¡¡será PASCUA en esencia!!
¡Será PASCUA!
¡¡¡SIN MÁS!!!

Nieves Peñas Basterra

Imagen: Jon Tyson, Unsplash

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