En estas entradas leeremos el capítulo 20 del evangelio de Lucas. De las muchas cosas que podemos aprender en cada uno de los textos, hay una que es esencial: escuchar esta palabra como Buena Noticia que es, de manera que ilumine y configure nuestra vida al modo de Dios.
En esta entrada y en las que siguen, leeremos la Palabra así, como Buena Noticia.
Así que, puestos al acecho, le enviaron unos espías, que fingían ser gente de bien, para atraparlo en sus palabras y poderlo entregar a la autoridad y jurisdicción del gobernador. Le preguntaron:
—Maestro, nos consta que hablas y enseñas rectamente, que no eres parcial, sino que enseñas sinceramente el camino de Dios. ¿Nos es lícito pagar tributo al césar o no? Adivinando su mala intención, les dijo: —Enseñadme una moneda. ¿De quién lleva la imagen y la inscripción?
Le contestaron:
—Del césar. Y él les dijo:
—Entonces dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. Y no lograron atraparlo en sus palabras delante del pueblo; antes, admirados de la respuesta, se callaron. Lc 20, 20-26
Tenemos aquí, una vez más, un testimonio de la Buena Noticia que se nos anuncia en la Palabra de Dios.
Vemos que se acercan unas personas con mala intención para prenderlo. Tenemos aquí a personas que habiendo visto a Jesús de Nazaret, no pueden creer en él porque su corazón está cerrado. Así se nos ofrece la ocasión de valorar el don de la fe, que nos permite ver en Jesús al Hijo de Dios.
Para ello, empiezan por alabarle hipócritamente, en ese modo que se usa tan a menudo en nuestro mundo, Maestro, nos consta que hablas y enseñas rectamente, que no eres parcial, sino que enseñas sinceramente el camino de Dios, para hacerle así caer. También aprendemos así que hay un modo humano, el de quienes viven unidos a Jesús, que no se deja engañar por la mentira o la apariencia.
Jesús, viendo su mala intención, les responde. Decíamos hace un par de semanas que las respuestas de Dios son muchas: a veces nos lanza una pregunta y nos dice, en vista de lo que hemos dicho, que no nos va a responder; ahora en cambio responde a su pregunta, y lo hace mostrándoles la verdad de lo que hay: Entonces dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.
Es Buena Noticia que Dios es la Verdad, que se manifiesta en su rectitud a la hora de reconocer el corazón de los que le hablan. Es la Verdad porque mira limpiamente, y nos enseña a mirar según la verdad. Así, mirando a Jesús que habita en nuestro mundo, aprendemos a vivir según la verdad, por la comunión con él.
Jesús va a responder la verdad, ellos mismos, nos dice el texto, se admiran de su respuesta, y esto no va a impedir que Jesús vaya a la muerte en obediencia al Padre. Aquí también reconocemos otra Buena Noticia: la salvación se realizará porque Jesús hace y dice y es la Verdad por su comunión con el Padre, aunque a nivel visible no parezca así. A veces, nos dolemos de nuestra vida por lo que de éxito o de fracaso hay en ella. La vida vale por la comunión con Dios que vivimos, por la obediencia al Padre que nuestra vida manifiesta.
Pedimos al Espíritu que ilumine y transforme nuestras vidas, en favor de muchos, a la luz de lo que la Palabra que Dios viene a mostrarnos. Que la lectura de esta Buena Noticia te ayude a reconocerla en otros textos también.
Imagen: Jon Tyson, Unsplash
