CfEv108. Una Buena Noticia (XI)
En estas entradas leeremos el capítulo 21 del evangelio de Lucas. De las muchas cosas que podemos aprender en cada uno de los textos, hay una que es esencial: escuchar esta palabra como Buena Noticia que es, de manera que ilumine y configure nuestra vida al modo de Dios.
En esta entrada y en las que siguen, leeremos la Palabra así, como Buena Noticia.
Cuando veáis a Jerusalén cercada de ejércitos, sabed que es inminente su destrucción. Entonces los que están en Judea escapen a los montes; los que estén dentro de la ciudad salgan al campo; los que están en el campo no vuelvan a la ciudad. Porque es el día de la venganza, cuando se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las preñadas y de las que crían aquel día!
Sobre el país vendrá una gran desgracia y sobre este pueblo la ira. Caerán a filo de espada y serán llevados prisioneros a todos los países. Jerusalén será hollada por paganos, hasta que la época de los paganos se acabe.
Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas.
En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que se le echa encima al mundo; pues las potencias celestes se tambalearán. Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. Cuando comience a suceder todo eso, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación. Lc 21, 20-28
Seguimos comentando en línea de lo que veíamos la semana pasada.
Esto que se nos dice de Jerusalén ha sucedido ya, y se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia. Se nos dice, cuando suceda esto, que pongamos de nuestra parte lo que nos toca para no dejarnos destruir en este asedio, y esto no lo haremos desde nuestro temor (aunque lo tengamos, aunque sería el recurso de nuestro miedo), sino como orden de Dios. Esto nos indica algo que decíamos la semana pasada en relación a las señales: se trata siempre de escuchar la voz del Espíritu que nos habla de distintas maneras. En esta ocasión, te dice “márchate de esta situación de destrucción total” que anuncia una acción definitiva en la historia.
Asimismo sigue describiéndonos Jesús un escenario de sufrimiento terrible en todas aquellas realidades que un día salieron de las manos de Dios: el sol, la luna, las estrellas; el estruendo del mar y la angustia en la tierra… en las que se dará un sufrimiento terrible.
Y entonces, cuando todo parece acabarse, vendrá el Hijo del Hombre, victorioso, sobre toda la realidad: en cada generación se da esta experiencia de que en el corazón de la muerte se proclama la victoria de Dios, su Victoria más definitiva que todas nuestras muertes.
De tal manera que las señales han de ser interpretadas a la luz de Dios: Cuando comience a suceder todo eso, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.
Qué grande esta Buena Noticia que brilla más que todos los anuncios espantosos de los distintos males que se dan en nuestro mundo. Todos estos signos, todas estas señales hemos de leerlas, esta es la verdad, mirando a aquello que las señales apuntan: apuntan a la liberación de Dios, con quien podemos vivirlo todo, quien es el Salvador de todo.
Pedimos al Espíritu que ilumine y transforme nuestras vidas, en favor de muchos, a la luz de lo que la Palabra que Dios viene a mostrarnos. Que la lectura de esta Buena Noticia te ayude a reconocerla en otros textos también.
Imagen: Jarek Ceborski, Unsplash
