Mirando a Pentecostés

Estamos celebrando la Pascua. No sé si lo notas, pero por nosotros mismos no podemos vivir esto tan enorme. Por eso, necesitamos el don del Espíritu para vivir lo que la resurrección de Jesús ha traído a nuestra vida.
Por eso, cada lunes, de aquí a Pentecostés, colgaré una entrada en relación al Espíritu Santo, para que sepamos qué vida nos trae, en concreto, en relación a la verdad.

El por qué, lo explico a continuación.

Posverdad y ser de la verdad

Hace unos días, Manuel Arias hablaba en El País http://elpais.com/elpais/2017/03/15/opinion/1489602203_923922.html acerca de la “posverdad”:  en su artículo se refiere al modo  cómo, en nuestros días, la verdad  ha llegado a comprenderse como una verdad factual y emocional, no ya objetiva ni mucho menos universal.

Pensando en esto caía en la cuenta de la gran diferencia que hay entre el modo de hablar de la verdad en nuestra cultura occidental y el modo como el Evangelio, a raíz de los cinco discursos del Paráclito, habla de la verdad, que nos viene de Dios y que culmina en la verdad completa, que se encuentra en las antípodas de esta «posverdad» que caracteriza el modo de acercarse a ella de nuestra época.

Y pensaba en que el detenernos con estos cinco discursos puede aportarnos un acercamiento bastante valioso a la celebración de Pentecostés, al mostrarnos el modo como el Espíritu quiere actuar en nuestra vida, una vida que se vive en medio del mundo.

Puente y ruptura

En  el lenguaje de la Lectura Existencial que encontrarás en este blog,  este modo de entender la verdad, propio de nuestro tiempo y cultura se llamaría puente: puente es esa realidad desde la cual podemos acercarnos y, ojalá, anhelar aquello que el Evangelio nos propone para vivir y que es distinto de lo humano. El puente es necesario porque nos muestra los contenidos el Evangelio como deseables para nuestra vida.  Una vez que hemos reconocido dichos contenidos como deseables y aspiramos a ellos,  nos topamos con el punto de ruptura. El término ruptura, por su parte, hace referencia al hecho de que eso que anhelamos y comprendemos como lo más, no podemos alcanzarlo por nuestras propias fuerzas sino que nos tiene que venir de lo alto, lo que requiere que desarrollemos nuestra capacidad de recibir. Por esta razón, el dinamismo de puente y ruptura nos permite comprender, por un lado, cómo la realidad humana natural está anhelando Evangelio y por otra, el hecho de que esa realidad humana natural que es la primera que conocemos no tiene acceso por sí misma a la vida del Evangelio que su plenitud, sino que la recibe como don. Una vez que recibe esa vida como don, la vida humana natural pasa a ser otra vida que llamamos humanidad según Jesús.

Por supuesto esto no lo puede conocer ni desear todo el mundo sino aquellos a los que el Espíritu se da a ver. Cuando quiere, y como quiere (y desde luego, quiere de muchos modos, y mucho más, que nosotros).

En los cinco anuncios del Paráclito se habla de esa verdad según Jesús que caracteriza a la humanidad según Jesús.  A lo largo de las entradas que siguen  y que dedicaremos a cada uno de los cinco anuncios del Paráclito que jalonan el discurso de despedida del evangelio de Juan, vamos a ver de qué modo la vida que nos ha traído Jesús con su resurrección y que culmina con el don del Espíritu  en Pentecostés es  una vida en que la verdad, esa verdad  según Jesús, tiene una gran importancia.  En las semanas que siguen vamos a leer los anuncios del Paráclito a la luz de la acción que el Espíritu de la verdad quiere realizar en nosotros los creyentes para culminar, por el don del Espíritu, la vida de Jesús en nosotros.

El Paráclito

Como seguramente te lo preguntas, ¿qué quiere decir Paráclito? Copio de Internet: «Paráclito: Palabra del griego «parakletos», que literalmente significa «aquel que es invocado», es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: «El Padre os dará otro Paráclito» (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado «otro paráclito» porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.» [1] De este modo, lo que el Espíritu ha hecho en el mundo a través de Jesús, continúa haciéndolo en los creyentes. Los cristianos son, por tanto, seres humanos llamados a pasar, por la acción del Espíritu Santo, de su humanidad natural y su existencia en medio del mundo, a manifestar en medio del mundo una existencia según Jesús en favor de muchos.

Detente para concretar esto que decimos aquí, si crees que te puede ayudar para pasar de las ideas a la vida. Ahora ya vamos a empezar a acercarnos a los anuncios del Paráclito que Jesús nos hace en el discurso de despedida.

Cinco anuncios

Si te parece, empieza por leerte los cinco anuncios del Paráclito que están dentro del discurso de despedida del evangelio de Juan (cc. 13-17):

Primer anuncio: Si me amáis, obedeceréis mis mandamientos, y yo rogaré al Padre para que os envíe otro Paráclito, para que esté siempre con vosotros. Es el Espíritu de la verdad que no puede recibir el mundo, porque ni lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conoceréis porque vive en vosotros y está en vosotros. Jn 14, 15-17

Segundo anuncio: Os he dicho todo esto mientras estoy con vosotros;  pero el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, para que recordéis lo que yo os he enseñado y os lo explicará todo. Jn 14, 25-26

Tercer anuncio: Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad que yo os enviaré y que procede del Padre, y dará testimonio sobre mí. Vosotros mismos seréis mis testigos porque habéis estado conmigo desde el principio. Jn 15, 26-27

Cuarto anuncio: Al principio no quise deciros nada de esto, porque estaba yo con vosotros. Pero ahora vuelvo al que me envió y ninguno de vosotros me pregunta: “¿A dónde vas?”.  Eso sí,  al  anunciaros estas cosas, la  tristeza se ha apoderado de vosotros.  Y sin embargo, os digo la verdad:  os conviene que yo me  vaya,  porque sino me voy,  el Paráclito no vendrá a vosotros;  pero si me voy,  os lo enviaré.  Cuando Él venga,  pondrá de manifiesto el error del mundo en relación con el pecado, con la justicia y con la condena. Con el pecado,  porque no creyeron en mí;  con la justicia,  porque retorno al Padre y ya no me veréis. Con la condena,  porque el que tiraniza a este mundo ha sido condenado. Jn 16, 4b-11

Quinto anuncio: Tendría que deciros muchas más cosas, pero no podríais entenderlas ahora.  Cuando venga el Espíritu de la verdad,  os iluminará para que podáis entender la verdad completa.  Él no hablará por su cuenta,  sino que dirá únicamente lo que ha oído,  y os anunciará las cosas venideras.  Él me glorificará,  porque todo lo que os dé a conocer lo recibirá de mí.  todo lo que tiene el Padre,  es mío también;  por eso os he dicho que todo lo que el Espíritu os dé a conocer lo recibirá de mí. Jn 16, 12- 15

Una propuesta

Compara lo que hemos leído en dichos anuncios con lo que dice nuestra cultura acerca de la verdad, y luego, pregúntate: ¿cómo hacer para casar lo que dice nuestra sociedad con esto que dice Jesús acerca del Espíritu -su Espíritu- que nos enviará? ¿Es posible unir ambos modos de entender la verdad… sí? no?

Seguramente la propuesta te servirá para caer en la cuenta de que esto que vamos a hacer no son solamente «alturas» espirituales -que lo son-, sino realidad humana para vivir todos los días…

La semana que viene, des o no des con la respuesta, iremos descubriendo las claves para entender dichos anuncios….

¡También puedes compartir tus descubrimientos en los comentarios!

 

[1] https://docs.google.com/document/d/1pHecc5v-LcPrvDuKGKHy_Q6Ah94T47PHJVw8LgpGN68/edit

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