Segundo anuncio: El Espíritu nos lo explicará todo

El segundo anuncio del Espíritu dice así: os he dicho todo esto mientras estoy con vosotros;  pero el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, para que recordéis lo que yo os he enseñado y os lo explicará todo (Jn 14, 25-26).

Lo primero que nos dice este anuncio – ten presente que es un discurso dirigido a creyentes, a personas que se definen por su fe en Jesús  y no solo por su adhesión intelectual e ideológica a Él-  es que las palabras de Jesús, las palabras que  los discípulos han conocido como  verdad y vida, son las que en adelante guiarán también a todos los discípulos que vengan después, a lo largo de los siglos, mientras dure la historia. El Espíritu Santo – del que Jesús insiste que es aquel a quien el Padre enviará en mi nombre-,   será quien haga posible que aquellas palabras que Jesús nos ha dicho mientras vivía entre nosotros sean recordadas según la verdad que contienen y explicadas en su verdad profunda.

El Espíritu nos lo explicará todo

Ya ves, aquí no se nombra explícitamente la palabra “verdad”… y sin embargo el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad, va a realizar una tarea en relación a Jesús que hace posible que la verdad que Jesús ha sido y ha dicho se prolongue hasta el fin de los tiempos.

Otra cosa que destacamos de este anuncio de Jesús es la comunión que el Hijo vive con el Padre: antes, en el primer anuncio, nos decía que iba a rogar al Padre. Ahora, en el segundo, seguro de que el Padre enviará en su nombre lo que él le ha pedido, nos anuncia cómo actuará el Espíritu Santo, para que aprendamos a conocerlo.
Así como la vida de los creyentes que en verdad lo son tiene como centro a Jesús, así también el Espíritu Santo tiene como misión propia el prolongar la misión de Jesús. De este modo vamos conociendo la lógica del amor trinitario. Así como el Padre ha puesto al Hijo por encima de todo, por encima de todo, por su obediencia, así el Espíritu prolonga la centralidad del Hijo en la vida de los creyentes haciendo vivas y transformadoras, para cada generación, las palabras y la vida del Hijo.
Puesto que esto es así para las personas divinas, los creyentes, que queremos aprender de este modo Suyo que es amor, conocemos así de qué modo ha de ser Jesús el centro de todo puesto que el Padre le ha hecho el primero en todo (Col 1, 18), y de qué modo esa centralidad de Jesús, inspirada y animada por el Espíritu, es el fundamento de todo.

El Espíritu nos lo explicará todo

Ahora nos vamos a detener en el contenido de este segundo anuncio. Dice que lo primero de lo que nos va a hablar el Espíritu Santo, una vez que empieza a conducir nuestra vida –que es lo que veíamos en el primer anuncio-, es de las palabras de Jesús. Unas palabras, las únicas en toda la historia, que se han traducido perfectamente en vida. El Espíritu Santo va a hacer que esas palabras de verdad y de vida las recordemos, no a nuestro modo, que puede ser defectuoso, incompleto, cuando no ambiguo, parcial o interesado, sino al modo como Dios las estaba pronunciando en Jesús, en ese modo suyo que transforma en vida todo lo que toca.

Así, el Espíritu Santo es el que hace que recordemos la enseñanza y la vida de Jesús  con la misma actualidad con la que él la predicaba en los caminos de Galilea, con la misma  exactitud de lo que no está sujeto al desgaste del tiempo sino que tiene el vigor de lo eterno y lo actualiza para cada época. Asimismo, el Espíritu nos lo explicará todo, porque cada época solo es capaz de captar un destello de la enormidad que es Jesús, y es el Espíritu quien nos revela la profundidad de dicha Luz que lo ilumina todo y nos muestra toda su riqueza. Igualmente, es el Espíritu el que nos iluminará para saber de qué modo actualizar los contenidos eternos del Evangelio del modo adecuado a cada generación. También ha de ser al Espíritu al que habremos de preguntarle por qué permite ciertas acciones que no podemos comprender, pues el nos las explicará. Palabras que van contra Jesús, contra su Palabra o su ejemplo, porque Él lleva la historia y es Él quien puede iluminar el sentido de todo lo que no entendemos, así como el sentido de todo lo que se encierra en la Palabra.

El Espíritu nos lo explicará todo

Como se ve, la verdad que es Jesús solo nos puede ser revelada por el Espíritu de Dios. La única garantía que tenemos de estar conociendo y bebiendo del Espíritu de Jesús en cada época nos viene por la tradición de la Iglesia a través de la cual, en todo tiempo, de modo diferenciado según la mentalidad y las circunstancias, inspira a muchos testigos, hombres y mujeres como los que te imaginas y en otros que nunca hubieras sospechado, para encarnar las palabras y la vida de Jesús para ese tiempo, para ese contexto, para esa comunidad. De tal manera que la verdad de Jesús, su centralidad que ha de ser vivida en un tiempo y espacio concretos, es realizada por el Espíritu.

Igual que con la entrada anterior, te hará bien buscar un rato para mirar más allá de tu horizonte y reconocer de qué modos el Espíritu ha hecho que se mantengan a lo largo de los siglos, en todas las épocas, en cada generación, las enseñanzas de Jesús. Él hace posible  que cada época, a pesar de nuestra tendencia a desvirtuar, traicionar y malinterpretar el evangelio, comprenda y reciba como buena noticia el anuncio de Jesús. Él hace posible que éste haya llegado como buena noticia de salvación a todos los pueblos en los que ha sido proclamado. También ha sido el Espíritu de Dios el que impulsa para que tantas culturas distintas, en tantos contextos diferentes, en tantas y tan diversas situaciones políticas, religiosas, familiares, personales, hayan podido recibir el Evangelio como fuente de vida y de verdad. Él es quien inspira a los místicos de todas las familias religiosas, de todas las culturas, de tan diferentes épocas, y los conduce a la profundidad del Evangelio, y es Él quien hace que tantos hombres y mujeres de todas las clases sociales, de todas las razas, de tan distintos niveles culturales nos entreguen la profundidad y la vida del Evangelio.

El Espíritu nos lo explicará todo

Todo esto lo hace la acción del Espíritu enviado por el Padre, para que Jesús pueda llegar a serlo todo  en todos. Y por lo visto –aquí estamos aprendiendo a mirar al modo de Dios, que viene inspirado por el Espíritu-, las palabras/vida de Jesús son la primera verdad que hay que reconocer, comprender y amar para vivir. Por eso, esto es lo primero que el Espíritu, una vez que empieza a conducirnos desde dentro, nos viene a enseñar.

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