La fe vale… para vivir
Cuando volvieron adonde estaba la gente, un hombre se le acercó, se arrodilló ante él y le dijo: —Señor, ten compasión de mi hijo que es epiléptico y sufre horriblemente. Muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos y no han podido sanarlo. Respondió Jesús: —¡Qué generación incrédula […]
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