En estas entradas leeremos el capítulo 20 del evangelio de Lucas. De las muchas cosas que podemos aprender en cada uno de los textos, hay una que es esencial: escuchar esta palabra como Buena Noticia que es, de manera que ilumine y configure nuestra vida al modo de Dios.
En esta entrada y en las que siguen, leeremos la Palabra así, como Buena Noticia.
Se acercaron entonces unos saduceos, los que niegan la resurrección, y le preguntaron: —Maestro, Moisés nos ordenó que si un hombre casado muere sin hijos, su hermano se case con la viuda, para dar descendencia al hermano difunto. Pues bien, eran siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos. Lo mismo el segundo y el tercero se casaron con ella; igual los siete, que murieron sin dejar hijos. Después murió la mujer. Cuando resuciten, ¿de quién será esposa la mujer? Porque los siete fueron maridos suyos. Jesús les respondió:
—Los que viven en este mundo toman marido o mujer. Pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de la muerte no tomarán marido ni mujer; porque ya no pueden morir y son como ángeles; y, habiendo resucitado, son hijos de Dios. Y que los muertos resucitan lo indica también Moisés, en lo de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven. Intervinieron algunos letrados: —Maestro, qué bien has hablado. Y no se atrevieron a hacerle más preguntas. Lc 20, 27-40
En este capítulo estamos viendo distintos modos de resistencia a Jesús por parte de los jefes de Israel. Hoy vemos la cuestión que le plantean los saduceos, cuyo error procede de su estrecha interpretación de la Palabra.
Los saduceos le han hecho una pregunta que refleja la complicación -la falta de sencillez- en que ellos se encuentran. La pregunta complicada es respondida por Jesús a base de hacerles ver que la condición de la otra vida es otra que esta, no podéis trasladar esa regla vuestra a la otra vida. Así que eso que para ellos es obstáculo -la realidad de la resurrección- sería lo que pusiera claridad a su problema, si tuvieran fe. Así, con su respuesta, Jesús no solo pone luz en su pregunta, sino que les orienta hacia esa fe en la resurrección, que ellos niegan, como clave para mirar y vivir.
Así, vemos que este encuentro que nos narra el evangelio también es buena noticia. No solo porque ilumine nuestro entendimiento y lo oriente a la fe, sino porque contiene, además, una promesa enorme: la promesa de que hemos sido llamados, por la fe, a participar de la resurrección de Jesús como victoria definitiva de Dios que se arraiga, así, en el centro de nuestra vida.
Así, es buena noticia no solo que se nos llama a creer dejando nuestro entendimiento en el lugar que le corresponde, sino porque nos hace la promesa de que cuando vivamos así, desde la fe en la resurrección, viviremos de la vida que es plena vida, como se dice aquí.
Pedimos al Espíritu que ilumine y transforme nuestras vidas, en favor de muchos, a la luz de lo que la Palabra que Dios viene a mostrarnos. Que la lectura de esta Buena Noticia te ayude a reconocerla en otros textos también.
Imagen: Blake Cheek, Unsplash
